El
escudo de la U.C.R. es conocido por primera vez en la documentación
de la Convención Nacional de 1931. Pero no surge por una
disposición formal de la misma, sino por creadores y autores
anónimos que al finalizar las deliberaciones y en oportunidad
de concurrir a la imprenta vecina (Moreno al 1900) para iniciar
la publicación de lo resuelto, cambian opiniones y con la
ayuda de dibujantes improvisados, sobre la marcha diagraman lo que
según ello simbolizaban al radicalismo en ese momento que
vibran tan fervorosamente. Grupo juvenil, estudiantina,
morralla de Convención que quisieron que los textos oficiales
tuvieran un sello de promulgación y sin autorización
de nadie pero interpretando un sentir de todos, pergeñaron
un heráldica que sería aceptada y difundida hasta
nuestros días.
"Priva
en él -dice Gabriel Del Mazo- un sentido de solidaridad nacional
de las fuerzas del trabajo fecundo. Sobre la bandera radical, roja
y blanca, coronada por el sol de nuestra heráldica cívica
y circundada por una orla de espiga, símbolo de la fecundidad
bajo nuestro cielo, aparece la pluma y el martillo, que representan
la cultura y el trabajo. El emblema expresa así una apiración
de la República el trabajo para alcanzar y sostener la cultura:
la cultura acompañando al trabajo, para dignificarlo imprimiéndole
sentido humano y nacional".